Una estatuilla rota
John estaba solo en casa y escuchó que algo se había caído en la habitación de su esposa. Entró y vio que su estatuilla favorita estaba rota. En ese momento, alguien salió corriendo del cuarto.
John trató de perseguir al extraño y salió detrás de él. Pero en la calle, los vidrios de sus lentes se empañaron debido al clima frío. No podía ver nada, por lo que el maleante escapó.
John le contó esta historia a un policía, pero este se negó a investigar el caso y le pidió que dejara de mentir, que admitiera que era él quién había roto la estatuilla.

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